jueves, marzo 29, 2012

Sobre el espacio de Destot y algunas cosas más. (2)

Cuando se establece el debate “clavo atravesando la palma de la mano vs. clavo atravesando la muñeca”, puesto que el atravesar la mano para clavarla en el madero implica forzosamente traspasar la estructura ósea y ello es por tanto definitorio, conviene tener en cuenta que la nomenclatura “vulgar” o popular, la anatómica ósea y la anatómica con las partes blandas (tal y como apreciamos a simple vista la mano) no son exactamente superponibles.









Como observamos en estas imágenes en las que se aprecia tanto el esqueleto como las partes blandas, la palma de la mano comprende huesos del carpo, los cinco metacarpianos y parte de las falanges de los dedos a excepción del pulgar.


Al igual que observamos que la muñeca comprende los huesos del carpo, su articulación con los metacarpianos de un extremo y su articulación con el radio del otro extremo.


Así que si nos referimos a la palma en un debate sobre crucifixión queremos referirnos a la plena palma ó al medio de la palma, que es el territorio de los metacarpianos, y si nos referimos a muñeca lo estamos haciendo al territorio de los huesos carpianos y sus articulaciones.


El debate debiera ser pues “clavo atravesando los huesos metacarpianos vs. clavo atravesando los huesos carpianos”.


Pierre Barbet deja claro desde las primeras líneas de su trabajo que rechaza la presencia “en pleine paume les clous du Crucifié” (“en plena palma los clavos del Crucificado”) y afirma que “les clous sont exactement dans le pli de flexion du poignet, les pouces en opposition dans les paumes et légère flexion” ( “los clavos están exactamente en el pliegue de flexion de la muñeca, los pulgares en oposición en las palmas y ligera flexión”).


El pliegue de flexión de la muñeca se corresponde con la proyección sobre la superficie palmar de la articulación entre la primera y segunda fila de los huesos del carpo .


En tanto que Barbet define claramente su propuesta, Zugibe  “juega” con las terminologías, la “vulgar”, la anatómica ósea y la anatómica con las partes blandas.


Zugibe establece dos puntos probables de entrada del clavo, pero se decide claramente para introducir el clavo por uno de ellos que sitúa  en lo que él denomina “la parte superior de la palma de la mano…..NO EL MEDIO  DE LA PALMA” y luego atravesar el esqueleto de la mano por una articulación carpo-metacarpiana, la del metacarpiano II con los huesos grande y trapezoide.


“The upper part of the palm of the hand ... NOT THE MIDDLE OF THE PALM” (las mayúsculas en negritas son de Zugibe, no mías).


Nos muestra dos fotografías, que yo he colocado juntas, como si formaran parte de una similar maniobra para atravesar la mano utilizando un clavo y una aguja.






En la fotografía de la izquierda la posición del clavo forma un ángulo de aproximadamente 20 grados  con respecto a la vertical sobre el eje brazo-mano.


En la fotografía de la derecha la aguja que traspasa la mano forma un ángulo de aproximadamente 45 grados con respecto a la vertical sobre el eje brazo mano.


Pincha las partes blandas con el clavo cercano a la vertical en la zona de la palma fronteriza a la muñeca para inclinarlo después 45 grados (lo muestra con una aguja y no con el clavo) y atravesar el esqueleto de la mano en el territorio de la muñeca.


Es una maniobra de “clavar”completamente absurda.


A Zugibe le parece sin embargo como la más pausible por una serie de razones a cual más ambigua a mi parecer.


Veamos sus “razones”:
  1. “The palm region is the location most Christians across the centuries perceived the wound to be”.
  2. The path through the upper palm is very strong and anatomically sound.
  3. The path ends exactly where the shroud shows the wound image.
  4. In the ancient literature, Lipsius and other authors and painters and sculptors related and depicted the hands that were transfixed in crucifixion.
  5. Fifthly, it assures that no bones are broken in accord with Exodus 12:46 and Numbers 9:12.
  6. Sixthly, it explains the apparent lengthening of the fingers of the Turin Shroud because of nail compression at this area.
  7. Lastly, it is where most of the stigmatists( prior to Dr. Barbet’s book ) like St. Francis of Assisi, Padre Pio, Theresa of Konnersruth, St. Catherine of Sienna, Catherine of Ricci, Louise Lateau, etc. have displayed their wounds throughout the centuries.
Comentemos sus “razones” :


1.- La palma de la mano es en efecto la región por la cual durante siglos se ha “creído” que fue atravesada por el clavo la mano de Jesús, pero a Zugibe se le olvidó puntualizar que era el MEDIO de la palma de la mano ese sitio “creído” durante siglos y no la zona por él propuesta como “upper part of the palm”. El lector puede entretenerse en ver algo más de doscientas crucifixiones que mantienen lo que digo.
http://www.artbible.net/3JC/-Mat-27,32_Crucifixion/index.html
Ese primera “razón” que esgrime Zugibe no es favorable precisamente a su propia teoría……..


2.- El paso del clavo entre el metacarpiano II y los huesos grande y trapezoide probablemente pudiera soportar el peso del crucificado, al igual que lo soportarían en las otras teorías.


3.- Afirma Zugibe que el punto de salida del clavo, en el dorso de la mano, es EXACTAMENTE el que observamos en la Sábana. Esa afirmación no puede mantenerse pues NO conocemos EXACTAMENTE ese punto de salida del clavo.


4.- La mano siempre ha comprendido anatómicamente el carpo, el metacarpo y los dedos, en los tiempos de Lisipo al igual que ahora, por lo que esa cuarta “razón” no tiene ningún sentido.


5.- La no rotura de los huesos, en caso de que así fuera pues Zugibe atraviesa con una aguja gruesa pero no con un clavo cuadrado de 8 mm de sección,  sería igualmente concordante con cualquiera de las otras teorías propuestas.


6.- Es posible que un clavo como los supuestos utilizados en la crucifixión provocara un aparente aumento de la longitud de los dedos, pero ello sería común a cualquiera de las teorías propuestas por la enorme dislocación (descolocación) de las estructuras óseas, agravada aún mucho más por el peso del cuerpo y los esfuerzos respiratorios.


[ Aunque, y pese a ello, como mostraré de manera muy sencilla en otro post, los dedos TAL Y COMO se muestran en la Sábana Santa NO están alargados sino, muy por el contrario, están APARENTEMENTE acortados…….]


7.-En cuanto a su última “razón”, que haya sido el sitio en que muchos de los “estigmatizados” mostraran sus heridas, Zugibe “remite” al libro de Barbet pero “omite” lo que el cirujano francés escribe sobre cúal era el pensamiento sobre la topografía del punto de entrada del clavo de una gran estigmatizada como Theresa of Konnersruth (Teresa Newman):


“No creo que Nuestro Señor fuera clavado en las palmas donde tengo mis estigmas. Estas marcas tienen un significado místico. Jesús debió ser fijado más sólidamente sobre la Cruz.” Teresa Newman.







A lo que añado que el más importante quizás de los estigmatizados tras San Francisco de Asís, el Padre Pío de Pietrelcina elevado a los altares el 16 de Junio del 2002 bajo el nombre de San Pío de Pietrelcina, a la pregunta de por qué la herida del costado estaba en sitio diferente al atribuido a dicha herida en el Señor, respondía:




"Sería demasiado si fuera exactamente parecida a la del Señor". "Prophet of the people". Dorothy Gaudiose. Alba House. NY,NY.1977. p..63



Creo que los estigmas, tema enormemente complejo y enormemente confuso, deben considerarse en principio, y en lo que respecta a los denominados estigmas “espontáneos”, como símbolos místicos sin pretender considerar en ellos un valor “topográfico”.


Ya que Zugibe en el inicio de su trabajo hace suyas las palabras de Father Weyland: 
Conjeturas y teorías no respaldadas por experimentos realistas siempre me han dejado frío", debiera haber realizado al menos una mínima experimentación.
No es así

En definitiva la teoría del patólogo forense Frederick T. Zugibe, además de confusa y carente de soporte experimental, parece la menos convincente de las tres que he expuesto

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25-2-2015
Punto de salida del clavo,aproximadamente, en el dorso de una mano normal y siguiendo a Barbet, con ocasión de un debate en el que se proponen otros tres puntos distintos


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sábado, febrero 18, 2012

Sobre el espacio de Destot y algunas cosas más. (1)



El espacio intercarpiano medial fue referido por primera vez por T.H. Bryce en 1986 en una radiografía de su propia mano tan sólo unos meses después del descubrimiento realizado por el físico W.C.Rötgen de los rayos que llevan su nombre, popularizados como Rayos X al desconocerse por entonces la real naturaleza de esa radiación que permitía la impresión sobre una placa fotográfica de las estructuras óseas.


Pero fue el anatomista francés Étienne Destot (1864-1918) el que realizara su descripción más precisa y la relación de su apariencia con las dislocaciones del carpo.


Étienne Destot, pionero en Francia de la nueva disciplina médica, abriría el primer gabinete de Radiología en l´Hôtel Dieu de Lyon en 1896. 


Escribió tres importantes monografías estableciendo la relación entre las imágenes radiográficas y los rasgos clínicos y anatómicos de los casos estudiados.


La traducción al inglés de la última de estas monografías en 1926, “Injuries of the wrist: A radiological study”, divulgó sus trabajos.


El espacio intercarpiano medial o mesocarpiano medio es pues un espacio radiológico entre la primera y segunda fila de los huesos del carpo, limitado por los huesos SEMILUNAR, PIRAMIDAL, GRANDE y GANCHOSO, espacio cuya desaparición, el no poder observarse en la radiografía, indica la dislocación o “descolocación” de los huesos de la muñeca propia de la patología traumática. Fue conocido por muchos médicos franceses como “espacio de Destot” como podemos leer en la magnífica obra de anatomía  “Anatomy Atlases”.


http://www.anatomyatlases.org/AnatomicVariants/SkeletalSystem/Text/WristHand.shtml










Y así, como espacio mesocarpiano de Destot, lo denominaría el cirujano francés Pierre Barbet en su magnífico estudio sobre las heridas de los clavos en la crucifixión de Jesús


Escribí en agosto de 2006 un post, “Los clavos y la muñeca”, http://lasabanaylosescepticos.blogspot.com/2006/08/los-clavos-y-la-mueca.html, en el que aludía a las tres teorías científicas propuestas sobre la ubicación de los clavos, siempre atravesando el carpo (la muñeca), en la crucifixión de Jesús de Nazaret.


[Yves Delage, no creyente, médico, biólogo, profesor de Anatomía Comparada en la Sorbona, con quien la Sábana Santa entró en el mundo de la Ciencia, escribía en su “Lettre á M. Charles Richet” . Revue scientifique n 22 du 31 mai 1902, pp.683-687.:


“Les mains percées au carpe et non au métacarpe, conformément aux necessities anatomiques et contrairement à la tradition”.


(Las manos perforadas en el carpo y no en el metacarpo, conforme a las necesidades anatómicas y contrariamente a la tradición.).]


Esas tres teorías científicas han sido por orden cronológico la del cirujano Pierre Barbet, la del patólogo forense Fredercik T. Zugibe y finalmente la propuesta por los cuatros anatomistas de la Cátedra II de Anatomía Humana Normal - Facultad de Medicina – UNNE, Raúl Lagraña, Antonio Terraes , Diocles Revidatti y Diocles Revidatti (h).


Vemos en esta radiografía centrada en la cara anterior del carpo los puntos, áreas o zonas  en que cada una de esas tres teorías ubican el traspasar del clavo por la muñeca:





Es muy importante que el lector entienda la relación que existe en la mano entre sus partes blandas y su esqueleto (carpo, metacarpo y dedos).

Comprenderá que la única posibilidad que tiene un clavo de atravesar la palma de la mano es penetrando entre los huesos metacarpianos, en los denominados espacios intermetacarpianos, no aptos para soportar una crucifixión.








Leemos en el trabajo de Lagraña, Terraes  y los Revidatti, “Anatomía de la Crucifixión”:

“Existen varias teorías que ubican en distintos sitios del carpo (muñeca) el lugar por el cual habría atravesado el clavo. Tienen en común que el carpo es el sitio de las manos que brinda mayor solidez y resistencia para soportar gran parte de la tracción ejercida por el peso de un cuerpo suspendido.”


Y también leemos:


“No se tiene en cuenta a los distintos espacios intermetacarpianos (palma) como el lugar atravesado por el clavo, dado que se produciría rápidamente el desgarro de partes blandas al ser traccionado por el peso del cuerpo; tampoco al espacio interóseo del antebrazo dado que no concuerda con las descripciones existentes”. Lagraña y col.


El trabajo de Zugibe  “Pierre Barbet Revisited” http://www.shroud.com/zugibe.htm, muy desafortunado en mi opinión por los comentarios que vierte, ha dado ocasión a los escépticos y a los que no pueden tener una opinión propia ( por carecer de los conocimientos anatómicos precisos) para creer que el clavo en la teoría de Zugibe ATRAVIESA la palma de la mano. No es así.

El clavo según la teoría de Zugibe penetra por las partes blandas de la palma de la mano más cercanas a la muñeca, pero angulándose mucho ATRAVIESA la mano por la muñeca (por el carpo), no por la palma. Trataré de ello con mayor extensión, que la merece.

1.-Teoría de Pierre Barbet:


El clavo de la Crucifixión atraviesa la mano a través del carpo por el espacio mesocarpiano de Destot comprendido entre los huesos SEMILUNAR, PIRAMIDAL , HUESO GRANDE y hueso  GANCHOSO.









No es frecuente el encontrar trabajos científicos que aunando el rigor con la claridad hagan su lectura posible y fácil al lector medio con conocimientos anatómicos discretos.


Y ello sucede con el trabajo de Pierre Barbet, riguroso para el profesional conocedor de la anatomía y al mismo tiempo fácil y asequible para el lector interesado, que es al que va principalmente destinado.

Los experimentos que soportan el trabajo de Pierre Barbet, con amplísima experiencia como cirujano de “guerra” y como cirujano del Hospital de San José en París, sólo fueron repetidos y con los mismos resultados por otro cirujano coetáneo de Barbet, el Dr. Domenico Tarantini del “Ospedal Generale di Trani”.

He traducido, libremente, lo que considero más substancial al respecto del trabajo de Pierre Barbet:





“……… habiendo hecho una amputación del brazo en el tercio superior, tomé inmediatamente después de la operación un clavo de sección cuadrada, de 8 mm de lado (como los de la Pasión), cuya longitud reduje a 5 centímetros de largo para comodidad de la radiografía estando la mano plana, la cara dorsal sobre una tabla.

Coloqué la punta del clavo sobre el medio del pliegue de flexión de la muñeca, el clavo bien vertical.

Luego, con un grueso martillo, golpeé el clavo, como una persona mañosa que quiere clavar derecha una punta y como un verdugo que sabe pegar fuerte.

He repetido la misma experiencia sobre varias manos de hombre (la primera había sido hecha sobre una mano de mujer). Los resultados fueron siempre exactamente idénticos.

Atravesadas las partes blandas, el clavo aborda el carpo y, a pesar de mi mano izquierda que lo aferra, siento que se inclina un poco hacia dentro, penetra sin resistencia y sin problema, tras inclinarse un poco, de manera que la base se inclina hacia los dedos, la punta hacia el codo, para salir a través de la piel del dorso a un centímetro aproximadamente por encima del punto de entrada, lo que constato después de extraer el clavo del tablero.

Las radiografías hechas inmediatamente: Pensé que, a priori, que el clavo debía hundirse en el carpo y atravesar probablemente el semilunar aplastándolo.

Los movimientos del clavo durante su hundimiento me hicieron sospechar que había encontrado un camino más anatómico.

En efecto, sobre la radiografía de perfil, el clavo, un poco oblicuamente hacia atrás y hacia arriba, pasa entre las proyecciones del semilunar y del hueso grande, que están intactos. 

La radiografía frontal es aún más interesante: la sombra del clavo cuadrado parece rectangular debido a su oblicuidad. El clavo entró en el espacio de Destot; apartó, sin romper uno solo, los cuatro huesos que lo limitan, contentándose con ensanchar su tamaño








La disección de la pieza me confirma las comprobaciones radiográficas. El punto de entrada, mediano, estaba un poco por fuera del espacio de Destot, la punta al llegar a la cabeza del hueso Grande, ha resbalado sobre su cara interna, cayendo en el espacio y atravesándolo. Los cuatro huesos se han separado, intactos y sólidamente apretados, por su misma separación, sobre el clavo. Éste reposa por otra parte sobre el borde superior del ligamento anular.

El punto de salida es ligeramente más alto y ligeramente más interno que el punto de entrada. 

Si yo hubiera plantado el clavo un poco más hacia dentro* del centro del pliegue, lo que hice en otras experiencias, habría caído directamente en el espacio de Destot, que está un poco hacia adentro del eje de la muñeca, en el eje del tercer espacio intermetacarpiano.

La oblicuidad del clavo para atrás y arriba es únicamente impuesta por la disposición de las superficies óseas alrededor del espacio de Destot, porque se reprodujo regularmente en todas mis experiencias, y eso a pesar de mi resistencia.

En efecto, he repetido después una docena de veces la crucifixión de las manos en brazos recién amputados, cambiando el punto de implantación del clavo siempre alrededor del medio del pliegue de flexion. En todos los casos la punta se orientaba ella misma pareciendo deslizarse por las paredes de un embudo y meterse espontáneamente en el espacio preformado.
………………
La última vez que dispuse de una mano fresca, tomé una hoja de bisturí de 8 mm. Incidí con ella en el pliegue de flexion de la muñeca y empujando, sin esfuerzo, atravesé el carpo sin encontrar resistencia para salir en el dorso de la mano siempre en el mismo sitio. Este sitio, sobre la mano de un hombre normal está siempre aproximadamente a 8 centímetros de la cabeza del tercer metacarpiano. Esta es la misma distancia que he medido sobre la Sábana.

Así que hay un pasaje anatómico preformado, un camino natural normal, por donde el clavo pasa fácilmente, en el que es mantenido muy sólidamente por los huesos del carpo estrictamente fijados por sus ligamentos distendidos y por el ligamento anular anterior, sobre el borde del cual él reposa .
………………
Pero estas experiencias me reservaban todavía otra sorpresa.

Yo operaba, he insistido en ello, sobre manos todavía vivas, inmediatamente después de la amputación del brazo 

Entonces, comprobé, desde la primera vez, y regularmente en la continuación, que en el momento en el que el clavo atravesaba las partes blandas anteriores, la palma estando hacia arriba, el pulgar se flexionaba brúscamente y sobre todo se oponía en la palma, por contracción de los músculos tenares, al mismo tiempo que los cuatro dedos se flexionaban muy ligeramente probablemente por excitación mecánica refleja de los tendones flexores largos.

Las disecciones me revelaron que el tronco del nervio mediano estaba siempre gravemente lesionado por el clavo, seccionado, aplastado, al tercio, a la mitad o a los dos tercios, según los casos, pero siempre en su parte interna, que es únicamente sensitiva.

No estaba nunca totalmente seccionado. Siempre los nervios del abductor corto, oponente y flexor corto, que salen a este nivel del mediano hacia afuera, estaban intactos. La contracción de estos músculos tenares, todavía vivos como su nervio motor, se explica fácilmente por excitación mecánica del nervio mediano. No puede pues tratarse de la parálisis de estos músculos, como se ha pretendido. Al contrario, el nervio mediano, tenso, en su parte externa, motriz, intacta, sobre el clavo, recibía una excitación mecánica a cada movimiento.

El Cristo debió agonizar pues y morir y fijarse en la rigidez cadavérica con los pulgares oponiéndose en las palmas. Y es por ello por lo que sobre la Sábana, las dos manos vistas desde delante presentan sólo cuatro dedos, por qué ambos pulgares están escondidos en las palmas.”  Pierre Barbet. “La passion de Jésus-Christ selon le chirurgien”

[el lector interesado puede acceder al contenido completo del libro de Pierre Barbet “La passion de Jésus-Christ selon le chirurgien” en:

https://mondieuetmontout.com/Menu-P.-Berthe-Doc.-t.s.s.-La-passion-de-N.S.-Jesus-selon-le-chirurgien.html

Muestro finalmente una comparación entre la radiografía obtenida por Pierre Barbet con el clavo ocupando el espacio de Destot y la radiografía de una mano normal:








3.- Teoría de Lagraña, Terraes, Revidatti (p) y Revidatti (h):


Estos anatomistas de la Facultad de Medicina de la UNNE proponen en su trabajo “Anatomía de la Crucifixión” que el clavo atraviesa la mano a través del carpo entre los huesos ESCAFOIDES, SEMILUNAR y HUESO GRANDE.


El punto de entrada sobre la muñeca está ½  centímetro más alejado de la palma de la mano que el propuesto por Barbet.


Es una opción probable que lesiona directamente tanto la parte sensitiva como motora del nervio mediano.


A mi entender, la única crítica a este buen  trabajo es que la experimentación se realiza sobre manos formolizadas para la disección, de manera que los tejidos blandos tienen muy alterados su elasticidad y resistencia, lo que no sucede en la experimentación de Barbet que utilizó manos “vivas”. No obstante parece indudable que el área propuesta puede ser válida.


Como se observa en la radiografía superior el clavo que en la teoría de Barbet “resbala” por la cara cubital del Hueso Grande, lo hace por su cara radial en la teoría de Lagraña y col.







En el próximo post comentaré la teoría del patólogo forense patólogo forense Fredercik T. Zugibe.


*he corregido el 5 de abril un error que me pasó inadvertido, por lo que pido disculpas a los lectores. Escribí "fuera" y es obviamente, "dentro".

lunes, mayo 02, 2011

Sangre






Ni el Prof.Hovelacque ni el cirujano Pierre Barbet precisaron del estudio físico-químico de la Sábana para tener la certeza de que lo que tenían delante de sus ojos eran las manchas de auténtica sangre. Bastaba y sobraba para su certeza el que ninguna otra cosa que no fuera sangre podría comportarse, en su fisiopatología, como se comporta la sangre.

Aún con esa certeza, Pierre Barbet era consciente de que los estudios que se hicieran en el futuro, los físicos y los químicos, demostrarían que un cuerpo cubierto de heridas estuvo envuelto en esa Sábana pero no nos explicarían como pudo dejar sobre ella su huella y las huellas de su sangre.

En 1950 Barbet escribía:

"En avons-nous fini avec l'étude de ces caillots ? Hélas ! nous en sommes loin et il restera toujours d'immenses difficultés à résoudre. La spectroscopie, les photographies dans toutes les zones du spectre, l'infrarouge en particulier, la radiographie, et tout ce que nous avons pu imaginer d'autre, puisque l'examen chimique ne semble guère possible à obtenir, toutes ces recherches nous dirons peut-être un jour qu'un cadavre couvert de plaies est resté quelques heures dans ce linceul. 
Rien ne nous expliquera comment il en est sorti, en laissant, intactes et belles, sur ce Linceul, l'empreinte de son corps et les traces de ces saignements. Un homme n'Y parviendrait pas avec le cadavre d'un autre, sans les abîmer."

Así fue y así creo que seguirá siendo....

En 1969 el cardenal Michele Pellegrino nombraba una Comisión de Expertos para el estudio de la Sábana cuyos resultados se publicaron en 1976.

En lo que respecta a la sangre, Giorgio Frache et al. concluyen:

"The negative answer given by the investigations we carried out does not permit us to make an absolute judgment of exclusion of the hematic nature of the material under examination"  ."Relazione conclusiva sulle indagini d´ordine ematologico praticate su materiale prelevato dalla Sindone".

("La respuesta negativa dada por las investigaciones que llevamos a cabo no nos permite emitir un juicio absoluto de exclusión de la naturaleza hemática de la materia objeto de examen")

Los test utilizados para la detección de sangre fueron los de la Medicina Forense, apropiados para la detección de sangre relativamente reciente, que es lo que interesa a dicha disciplina, pero no apropiados para la detección de sangre "arqueológica" con una edad comprendida aprox. entre 600 y 2000 años de antigüedad, ya que se requiere que la muestra a estudiar pueda "solubilizarse".

En 1978 se realizaban nuevos análisis de manera independiente por J. H. Heller y A. D. Adler en los Estados Unidos, y por P. Bailla Bollone en Italia.

1.-John H.Heller, médico biofísico y Alan D. Adler, químico especialista en química de la sangre y autoridad reconocida en porfirinas, ambos a la sazón del "New England Institute for Medical Research" in Ridgefield, CT, llevaban a cabo un exhaustivo estudio de las muestras recogidas por el STURP y llegaban a la conclusión de que las manchas de sangre eran de sangre real demostrando la presencia de hemoglobina, bilirubina, porfirina y proteinas de la sangre.

"Blood on the Shroud of Turin," Heller, J.H. & Adler, A.D., 1980,  Applied Optics, Vol. 19, No. 16, 15 August, pp.27 42-27 44.

"A Chemical Investigation of the Shroud of Turin," Heller, J.H. & Adler, A.D., 1981, Canadian Society for Forensic Science Journal, Vol. 14, pp.81 -103.

"Report on the Shroud of Turin," , 1983, Heller, J.H.






Una excelente y detallada revisión crítica puede leerse en:

"A Detailed Critical Review of the Chemical Studies on the Turin Shroud: Facts and Interpretations" . 
Heimburger Thibault . Enero 2008

2.-El Prof. Pierluigi Baima Bollone, sobre muestras autorizadas de la Sábana Santa tomadas por él mismo el 9 de octubre de 1978 demostraba la presencia efectiva de sangre y determinaba el grupo sanguíneo como AB.

Baima-Bollone, P., Jorio, M. & Massaro, A.L., "Identification of the Group of the Traces of Human Blood on the Shroud," Shroud Spectrum International, Issue 6, March 1983, pp.3-6

[El cronista escéptico del CICAP piamontés Maurizio Casti se refería a Baima Bollone en comentario reciente sobre la presentación del último libro del prolífico profesor,"Sindone e scienza all'inizio del terzo millennio" (ed. La Stampa), como "ordinario di Medicina Legale all'Università di Torino e autore di 120 pubblicazioni scientifiche e 15 libri di notevole diffusione su vari argomenti legati alla medicina legale e alla criminologia".]

3.- No existen dudas racionales sobre la presencia de sangre real en la Sábana Santa.

lunes, marzo 28, 2011

"¿Pero entonces, amigo mío?....¡Jesucristo ha resucitado!" (2)











André Hovelacque (1880-1939), antropólogo y gran anatomista, hijo del famoso antropólogo Abel Hovelacque, enseñaba en la Facultad de Medicina de París, siendo Jefe del Departamento de Anatomía.


Autor prolífico, sus tratados y libros fueron "libros de cabecera" en diversas especialidades quirúrgicas, y su nombre permanece ligado al estudio de la Anatomía.


El Premio Nóbel de Medicina François Jacob describe al Prof. Hovelacque como un tipo "sorprendente" que parecía salido de un cuadro de El Greco, un anatomista que hacía ciencia descriptiva. Realizaba los dibujos anatómicos sobre la pizarra con las dos manos al tiempo y recuerda François Jacob los exámenes de Anatomía en que tirando al aire un pequeño hueso, generalmente del carpo, y recogiéndolo entre sus manos preguntaba al examinado ¿derecho o izquierdo?*.......


http://www.webofstories.com/play/14583


Traigo a colación aspectos anecdóticos de Hovelacque para indicar lo sumamente estúpida que resulta la pretensión escéptica (?) de que un experto pueda engañarse con la anatomía "pictórica" realizada por un artista medieval.


Cuando el doctor Pierre Barbet, cirujano, gran experto tanto en vivos como en muertos, daba a leer su trabajo "Les cinq plaies du Christ" a su amigo el Prof.Hovelacque, faltaban todavía muchos años para que se realizaran los primeros estudios físico-químicos directos sobre la Sábana Santa.


Pierre Barbet no tenía ninguna duda sobre su naturaleza, las pretendidas manchas de sangre que aparecían sobre la Sábana Santa eran en efecto sangre porque se habían comportado como SÓLO puede hacerlo la sangre.


Esas manchas se presentan mayoritariamente como coágulos de sangre que se han transferido desde las heridas y piel a la tela como si fueran "calcomanías".


La coagulación de la sangre es un proceso dinámico en el que participan muchos factores, en ella la sangre líquida pasa  a tener una consistencia gelatinosa produciéndose la conversión del fibrinógeno en una malla de fibrina que engloba la mayor parte de los elementos celulares y que se retrae y exprime dando lugar a un borde externo más grueso y denso, una zona interna más clara o pálida y un halo de suero o plasma en su contorno o a su alrededor.Posteriormente el coágulo más endurecido se licua, se vuelve líquido, lo que se denomina fibrinolisis.


http://es.wikipedia.org/wiki/Coagulacion


En 1902 Paul Vignon, que junto con Delage y Colson habían realizado los primeros estudios científicos sobre la Sábana, publicaba su magnífico libro "The Shroud of Christ" en el que en el capítulo dedicado al estudio de las manchas de sangre presentaba sus primeros experimentos para reproducirlas. Escribía años más tarde:


"Though I carefully supervised my experiments and used small pieces of select cloth, I could obtain only imperfect prints, failing always either by excess or by defect. Here, on the contrary, all the clots, including the serum, are rendered with photographic accuracy". Paul Vignon, "Scientific American" Marzo 1937.


Pierre Barbet realizaría asimismo un estudio completísimo de esas manchas y sus experimentos para reproducirlas. Escribía:


"En avons-nous fini avec l'étude de ces caillots ? Hélas ! nous en sommes loin et il restera toujours d'immenses difficultés à résoudre. La spectroscopie, les photographies dans toutes les zones du spectre, l'infrarouge en particulier, 1a radiographie, et tout ce que nous avons pu imaginer d'autre, puisque l'examen chimique ne semble guère possible à obtenir, toutes ces recherches nous dirons peut-être un jour qu'un cadavre couvert de plaies est resté quelques heures dans ce linceul. Rien ne nous expliquera comment il en est sorti, en laissant, intactes et belles, sur ce Linceul, l'empreinte de son corps et les traces de ces saignements. Un homme n'Y parviendrait pas avec le cadavre d'un autre, sans les abîmer". Pierre Barbet, "La Passion de Jésus-Christ selon le chirurgien".1950


Más recientemente lo harían Frederick Zugibe, Gilbert Lavoie y Carlo Brillante entre otros.


La "estructuración" tan perfecta, tan nítida y definida de los coágulos, anillos de retracción, halos de suero, que se observa en la Sábana Santa no ha podido ser reproducida experimentalmente pese a los muchos intentos realizados.


Las manchas de sangre y de suero de la Sábana Santa son IRREPRODUCIBLES y por lo tanto son INFALSIFICABLES.


El falsario, aun partiendo de un cuerpo muerto en condiciones que se aproximaran (cercanía prácticamente imposible) a las acontecidas en el Hombre de la Sábana,  NO podría haber observado las manchas de sangre con las características que se aprecian en la Sábana Santa y por lo tanto nunca habría podido reproducirlas, ni siquiera pictóricamente.


La Sábana ha estado "pegada" a las heridas y sangre y el hecho de separarla, de "despegarla" para observarla, "rompería" esa estructuración tan nítida y definida, lo que no acontece en ninguna de las centenares de manchas de sangre y de suero que muestra la reliquia.


Tan sólo desapareciendo, "esfumándose" el cuerpo de manera inexplicable podrían observarse las manchas de sangre y suero tal y como se observan en la Sábana Santa.
Y así lo entendió el Prof. André Hovelacque, hasta entonces no creyente, de una manera inmediata y le hizo exclamar "Mais alors, mon vieux?.....Jésus-Christ a resussuscité!" .
["¿Pero entonces, amigo mío?....¡Jesucristo ha resucitado!"]




Se contaba del Prof. Gómez Oliveros, que fuera Catedrático de Anatomía de la Facultad de Medicina de Madrid , cirujano y anatomista, pero sobre todo un enorme pedagogo cuyas clases concluían de manera habitual con una cerrado aplauso por parte del alumnado, que tenía la costumbre, en los exámenes de osteología, de mostrar al alumno un hueso durante muy breves segundos y solicitarle su identificación y su adscripción, derecha o izquierda si el hueso era par. No llegaba con mucho al "exceso" del Prof. Hovelacque que como relaté lo tiraba al aire.....
Un alumno, tras varios suspensos en la asignatura y agotando su última convocatoria, tras que el Prof. Gómez Oliveros le mostrara brevemente un pequeño hueso de la mano y le solicitara su identificación, se quitó con parsimonia el reloj de pulsera de la muñeca, lo lanzó al aire, lo atrapó entre sus dos manos y le preguntó a Gómez Oliveros:
-¿Qué hora es?
Al Prof. Gómez Oliveros le hizo gracia el desparpajo del alumno, le dio el hueso motivo del examen para que lo identificara, colocara en posición anatómica y lo describiera... y le aprobó la asignatura.
Coincidí años más tarde con su supuesto protagonista terminada ya la carrera, ejerciendo como médico internista, y la daba por cierta.