miércoles, febrero 23, 2011

"¿Pero entonces, amigo mío?....¡Jesucristo ha resucitado!" (1)



"Mais alors, mon vieux?...Jésus-Christ a resussuscité!" ( "¿Pero entonces, amigo mío?....¡Jesucristo ha resucitado!").

Despues de leer el trabajo de su amigo el Dr. Pierre Barbet ,"Les cinq plaies du Christ", y tras unos instantes de silencio, el Prof. Hovelacque pronunciaba esas palabras.

( Pierre Barbet, cirujano del Hospital San José, de París, publicaba ese trabajo en 1937).

La Resurreccion de Jesús es el núcleo de la Fe cristiana.

Creo en la Resurrección de Jesús de Nazaret.

Pertenece al ámbito de la fe y no de la ciencia ya que no es observable, no es verificable y no es reproducible.

[Pero es lícito que el conocimiento científico pretenda acercarse a ella. El origen del Universo, el origen de la vida, no son observables, verificables, reproducibles ni falsables, y no por ello se escapan al estudio de la ciencia]

La Sábana de Turín muestra la impronta corporal frontal y dorsal de Jesús de Nazaret producida por un mecanismo que por el momento escapa a nuestra inteligencia, y además toda una serie de manchas de sangre y suero o plasma sanguíneo producida por mecanismos que nos son bien conocidos.

Hemos visto en post anterior ( http://lasabanaylosescepticos.blogspot.com/2011/01/un-hecho-extraordinario.html) que la "Jospice Imprint" demostraba inequívocamente que un ser humano podía dejar su impronta sobre un tejido y ello no acontecía en relación a ninguna resurrección.

Sus enormes diferencias cualitativas y cuantitativas con respecto a la imagen de la Sábana de Turín indican simplemente que los mecanismos de producción han sido muy diferentes y abren la posibilidad de que otras muchas concatenaciones de circunstancias no conocidas puedan dar asimismo lugar a improntas corporales.

Así que la presencia de una impronta corporal, hecho indudablemente extraordinario, no indica "per se" que haya acontecido una resurrección y es lo que defienden las hipótesis "naturales" sobre la formación de la imagen en la Sábana Santa.

Esto hará fácilmente inteligible al lector el que Yves Delage, que junto con Vignon y Colson realizara el primer estudio científico de la Sábana defendiendo su autenticidad, fuera agnóstico.

[Yves Delage defendió en la Academia de Ciencias de París en 1902, en una deplorable sesión interrumpida por los vociferantes académicos, la autenticidad de la Sábana Santa como envoltura mortuoria de Jesús de Nazaret.]

Y hará también inteligible el que uno de los más ilustres sindonistas al que debemos tanto en el estudio científico de la Sábana, Raymond Rogers (1927-2005), director de las investigaciones químicas llevadas a cabo por el STURP, fuera escéptico y no relacionara la impronta corporal de la Sábana, cuya autenticidad demostraba, con el hecho de la resurrección de Jesús, siendo para él la imagen un producto de causas naturales ( aunque si bien justificaba la génesis del color amarillo de las microfibrillas del lino que conforman la imagen por una reacción de Maillard provocando la oxidación/deshidratación, explicita que no podía justificar el mecanismo de formación de la imagen en sí misma).

Ambos científicos, Delage y Rogers, con un siglo de diferencia fueron partidarios de hipótesis vaporigráficas para la formación de la imagen.

Estas hipótesis "naturales" además de dejar sin resolver muchos aspectos de la Sábana, precisan forzosamente que el cuerpo fuera "retirado" antes de que se iniciaran los procesos de descomposición corporal ya que estos hubieran "borrado" la imagen.

Otras hipótesis sindonistas defienden la acción de diferentes procesos físicos como responsables de la imagen:

- Procesos "naturales" de naturaleza excepcional, caso de la descarga de electricidad estática (descarga corona) cuya fuente de energía hubiera sido el fuerte terremoto narrado en el evangelio de Mateo en el amanecer del domingo cuando es removida la piedra que cierra el sepulcro.

- Procesos "no naturales" en el sentido de que la fuente de energía sería el propio cuerpo de Jesús de Nazaret, o contado de otra manera, sería el hecho de la Resurrección el generador de la emisión de diversos tipos de radiaciones que se responsabilizarían de la formación de la imagen.

Radiaciones electromagnéticas, como los rayos X de baja energía y las radiaciones ultravioleta, y las radiaciones nucleares ( partículas alfa, partículas beta, protones y neutrones) han sido pues invocadas por diversos autores, Giles Carter, Jackson, Rinaudo, Antonacci y Fanti entre otros.

La principal oposición a estas hipótesis "no naturales" no es fruto del campo "escéptico", que es prácticamente inexistente y está representado por panfletistas pseudo-escépticos, cientistas carentes de formación, sino del propio sindonismo.

Raymond Rogers, defensor de la autenticidad, escribía en 2002:

"If any form of radiation (thermal, electromagnetic, or particle) degraded the cellulose of the linen fibers to produce the image color, it would have had to penetrate the entire diameter of a fiber in order to color its back surface. Some lower fibers are colored, requiring more penetration. Radiation that penetrated the entire 10-15-mm-diameter of a fiber would certainly color the walls of the medulla. All image fibers show color on their surfaces but not in the medullas."

"Scientific method applied to the Shroud of Turin. A review.

http://www.shroud.com/pdfs/rogers2.pdf

Indicando que cualquier forma de radiación tenía forzosamente que afectar la coloración de la médula de las microfibrillas del lino si coloreaba su parte más superficial.

Siendo Rogers tan magnífico científico debiera haber sido más prudente, se equivocaba.*

En 2008 los científicos del ENEA conseguían con el láser excimer que impulsos de luz ultravioleta de pocos nanosegundos con valores muy acotados de energía y densidad de potencia colorearan la capa más superficial (0,2 micras) de las microfibrillas del lino sin colorear la médula.

http://www.30giorni.it/it/articolo.asp?id=22576

http://scitation.aip.org/getabs/servlet/GetabsServlet?prog=normal&id=JIMTE6000054000004040302000001&idtype=cvips&gifs=yes&ref=no

Todas las teorías que postulan causas "no naturales" se mueven en los "límites" de la Ciencia, en sus "fronteras", y todas ellas de una u otra manera aceptan la "desmaterialización" del cuerpo de Jesús como causante de la energía que provocó el que la impronta de su imagen se fijara en la Sábana.

[esa energía podría haber perturbado el contenido de C14 del lino de la Sábana, por lo que lo excepcional sería que una datación correcta, no la chapuza de 1988, diera un resultado acorde con el siglo I .]

Siendo las únicas que permiten explicar algunas de las peculiaridades que se observan en la Sábana, ninguna consigue ser satisfactoria. Un desafío a la inteligencia.

Me he referido hasta aquí a la impronta de la imagen corporal, de mecanismo pues desconocido e irreproducible hasta el momento.

Pero sobre la Sábana aparecen numerosas manchas de sangre y manchas de suero o plasma cuyo mecanismo de formación si nos es conocido y que son tan irreproducibles en la práctica como la propia imagen corporal.......

¿Qué le podía hacer exclamar a un eminente anatomista como Hovelacque, no creyente, la frase con la que he iniciado el post?

"Mais alors, mon vieux?.....Jésus-Christ a resussuscité!" .

Veremos eso y algo más en el próximo post.

lunes, enero 31, 2011

Cómo duele la prueba del 14C! ¿Eh, Maest?









Un impresentable cristófobo me escribía:

"¡Cómo duele la prueba del 14C! ¿Eh, Maest? ", sin querer reconocer que la tal prueba, la técnica del proceso en sí de datación, no es objeto de debate, sino sobre QUÉ COSA se realizó la tal prueba, un tejido que no era genuino de la Sábana Santa como ha sido ampliamente demostrado y publicado en revistas científicas internacionales con comité de revisión.

Así que explicaré, por si algún cristófobo lo lee, qué es "lo que duele".

-Duele la manipulación de la ciencia, si bien en esta ocasión "el tiro salió por la culata".

El que la revista "Radiocarbon" publique "Investigating a Dated Piece of the Shroud of Turin", Diciembre 2010, y haga el ridículo gracias a que su editor y co-autor del trabajo, Timothy Jull, director del laboratorio de Arizona y participante en la datación de 1988, queriendo demostrar que el tejido que dató Arizona era el genuino de la Sábana, demuestre justamente lo contrario.

Muy bien criticado y respondido tanto por el sindonólogo Mark Oxley como por el escéptico Gian Marco Rinaldi.

http://www.shroud.com/pdfs/oxley.pdf

y

http://sindone.weebly.com/autogoltucson.html

-Duele que en 1989 el Prof.Donahue ya no "recordara", ¡muy científico!, si había recibido su muestra en 1 ó 2 fragmentos, como escribía en la carta ahora recientemente publicada y por él firmada

http://www.flickr.com/photos/shroud-of-turin/5380468121/

Mintió porque después reconoció que fueron 2 los fragmentos que recibió Arizona ¡y además estaban fotografiados!

http://lasabanaylosescepticos.blogspot.com/2006/01/de-arizona-casi-mejor-no-hablar.html

-Duele que Timothy Jull en este último trabajo con Freer-Waters, el trabajo "del ridículo", ENSALCE el magnífico estudio del prestigioso experto textil Jhon Tyrer publicado en Textiles Horizons en 1981, ¡años antes pues de que se datara por el C14!, y en el que ADVIERTE, para la datación futura por radiocarbono, que en la zona Raes existe probablemente un parche medieval, ADVERTENCIA QUE FUE MANIFIESTAMENTE DESATENDIDA. Se utilizó precisamente esa zona para el C14.

“There is therefore some doubt as to wheter the sample described by Professor Raes as Piece II is the edging strip or part of a patch.

IT IS IMPORTANT THAT THIS MATTER BE RESOLVED IF IT IS INTENDED THAT THE FORTHCOMING CARBONDATING TESTS ARE TO BE MADE ON RAES SAMPLE.THE PATCH IS PROBABLY MEDIEVAL.” Jhon Tyrer.

http://www.sindone.info/TYRER1.PDF

¿Se podía decir más claro?

-Duele que se mintiera en "Nature" contando que la muestra de Arizona se dividió en 4 fragmentos que se limpiaron y se DATARON cuando ahora conocemos por el propio Timothy Jull ¡que 2 de esos 4 fragmentos NO SE UTILIZARON!. Uno de esos fragmentos no utilizado y NO DEVUELTOS A TURÍN es precisamente el que utilizan Timothy Jull y Freer- Waters en su artículo.

-Duele que Timothy Jull siga sin querer mostrarnos la fotografía del fragmento COMPLETO utilizado, retenido y no devuelto por él y en el que basa su trabajo ( del OTRO retenido y asimismo hasta ahora ignorado sólo sabemos por haberlo referido el propio Timothy Jull a Giulio Fanti en carta personal de 2009).

-Duele que las fotografías del que PARECE ser ese fragmento del que se trata en la revista "Radiocarbon" y se muestran en el vídeo del Museo de Arizona:

http://www.statemuseum.arizona.edu/podcasts/ep033_beyond_naked_eye.shtml

Minutos 01,23

Minutos 02,31

Minutos 11,30

Se muestre el fragmento incompleto tanto por el anverso como por el reverso y nos "escamoteen" dos bordes y medio de los cuatro, hecho VOLUNTARIO e incomprensible a todas luces y que no permite advertir NI EL TAMAÑO completo NI LA FORMA de la muestra retenida por Jull. Salvo para los adivinos, claro.

-Duelen muchas otras cosas, pero sobre todo que haya tanto ignorante cientista, tanto dogmático ateo fundamentalista que se cree ¡escéptico!, y que se dejan arrastrar neciamente por cristófobos con problemas de "identidad personal" no resuelta en la mayoría de los casos........

sábado, enero 22, 2011

Un hecho extraordinario...








El 9 de marzo de 1981 fallecía en el St. Joseph’s Hospice, Thornton, Inglaterra, un hombre de 44 años llamado Les.

Afectado por un carcinoma de páncreas y ya en su fase terminal, Les había ingresado en el Fazarkerley Hospital, sin posibilidad de un tratamiento efectivo y con un infausto pronóstico de tan sólo dos semanas de vida.

Su médico, el cirujano Dr. Robin Downie, consultó al Padre Francis O´Leary la posibilidad de su acogida en el Hospicio, petición a la que el reverendo, tras entrevistarse con Les al que satisfacía el traslado, accedió.

[Francis O´Leary había fundado varios Hospicios donde eran acogidos y atendidos pacientes sin recursos, pobres, Rawalpindi (Pakistan) en 1964, Colombia en 1969, Perú en 1970 y con posterioridad en Ecuador, Honduras, Guatemala, e India. En 1972 fundaba en una vieja mansión con hermosos jardines situada en Thornton, Lancashire, el St. Joseph’s Hospice al que hacemos referencia.]

"He venido aquí para encontrar a Dios" contestó Les al ser preguntado qué esperaba encontrar en el Hospicio.

A los once días escasos de su permanencia, había ingresado el día 27 de febrero, fallecía Les . Retirada la ropa de su cama para el lavado y desinfección, operación previa a su utilización para un nuevo paciente, se observa que las "manchas" que muestra el cubre-colchón, esa pieza de tela impermeable con la que se protegen los colchones de los fluidos del encamado, se resisten a la limpieza.

Es entonces cuando se observa con sorpresa que las tales "manchas" son la imagen corporal del fallecido, de extraordinaria nitidez en unas zonas y difusa en otras.

Esta "sábana" de nylon, la "Jospice Imprint", ha sido estudiada por diversos expertos, Prof. Cameron, Prof. Frederick Zugibe, Prof.Tamburelli, Dr. Phil Callahan, sin que se halla podido llegar a conclusiones ni siquiera medianamente satisfactorias sobre los fenómenos físicos o químicos implicados en el fenómeno.

Tan sólo existen DOS casos que nos sean conocidos de telas en que hayan quedado impresas la imagen corporal de un cuerpo fallecido, la Sábana de Turín y la Jospice Imprint, ambas por un mecanismo desconocido, sea físico, químico o de la naturaleza que fuere......

En la Jospice Imprint queda demostrado de manera INEQUÍVOCA la posibilidad de la impresión corporal, rompiendo la frontera entre lo imposible y lo posible que el escepticismo no admitía para la Sábana de Turín, que muestra la impronta corporal de Jesús de Nazaret.

Cuenta el Padre O´Leary que unos días después del ingreso de Les un grupo de oración, personas que venían a visitar el Hospicio y a orar con los pacientes, preguntó a Les, postrado en su cama, si deseaba que oraran con él y para él; así se hizo y al cabo de un rato Les repentinamente se sentó sobre la cama y mirando a la parte inferior de la misma dijo:

"Oh mi Señor, Tu estás aquí, has venido a por mi. Pero yo, Les, nunca he hecho nada por Ti", y que mirando sus manos que eran grandes para su tamaño continuó: "Estas manos no han hecho nada por Ti y sin embargo has venido por mi".

¿Cómo iba a suponer nuestro querido y desconocido Les que con su muerte rompería un mito y que sus manos atestiguarían la imagen de su Señor, que es el nuestro?

En las páginas sobre la Sábana Santa se hace en general escaso eco de este extraordinario suceso que creo debiera tener una mayor difusión.

Los lectores más interesados pueden encontrar toda la información en:

CARR, Peter - The Imprint [March 2001]

http://www.shroud.com/pdfs/imprint.pdf

ZUGIBE, Frederick T. - The Jospice Mattress Cover Image [November 2007]

http://www.shroud.com/pdfs/mattress.pdf

domingo, noviembre 21, 2010

Los médicos y la Sábana...





La primera comunicación científica sobre la Sábana fue la de Yves Delage, médico, zoólogo, Profesor de Anatomía Comparada en la Sorbona, miembro de la Academia de Ciencias de París y acreditado agnóstico.

No había en aquella primera comunicación ninguna mención del ilustre sabio francés, porque sabio era el Prof. Delage, a algún hecho sobrenatural, muy por el contrario tras dos años de trabajo con Paul Vignon y René Colson, proponían una explicación "natural".

Delage no llegó a leerla, aunque se publicaría en varias revistas. Aquellos energúmenos "académicos" se levantaron vociferantes al escuchar el nombre de Jesús de Nazaret, personaje inexistente para aquel "progresío" disfrazado de ciencia.

No pudo sin embargo suceder una mejor cosa, porque aquel escándalo acrecentó el interés de su estudio por muchos otros científicos. Así se escribe la Historia.

Desde que la Sábana Santa "entró" en el estudio científico de mano del Profesor Delage en 1902, numerosísimos profesionales de la Medicina se han sentido atraídos por ella.

Como puede leerse en alguna ocasión la falsedad de que no existe una "comunidad científica" de expertos y cualificados en los aspectos médicos de la Sábana Santa, para demostrar lo contrario, el que SI existe, he confeccionado una relación de médicos ilustres, muchísimos de ellos catedráticos o profesores de Universidad, que avalan la concurrencia en el Hombre de la Sábana de aspectos médicos que no son reproducibles por vía del arte, que corresponden a la existencia real de un ser humano que ha tenido contacto con la Sábana, que ha dejado en ella las huellas de su sangre y que por una vía que escapa al conocimiento actual de la Ciencia, ha dejado impresa en ella la impronta de SU imagen.

Indico en muchos de ellos algún trabajo relevante para una mejor identificación por el lector.

-Accetta A. Nuclear Medicine and its relevance to the Shroud of Turin.

-Baima Bollone.P. The Shroud under the microscope: Forensic examination

-Ball DA. The crucifixion and death of man called Jesus.

-Barbet P. La Passion de Jésus-Christ selon le chirurgien.

-Belcet F, Filippa-Borrono-Bona, Manfredi, Mattio. Riflessioni del chirurgo sull ferita toracica.

-Bucklin R. An autopsy on the Man of the Shroud.

-Brillante C. La fibrinolisi nella genesi delle impronte sindoniche.

-Davis CT. The crucifixion of Jesus: the passion of Christ from a medical point of view.

-Delfín Villaláin J. Estudio de la rigidez cadavérica que presenta la Sábana de Turín.

-Canale M. Rilievi e considerazione sul DNA presente sulla Sindone.

-Caminals A. Estudio de la crucifixion según la Sábana Santa.

-Cappi M. La Sindone dalla A alla Z.

-Cinquemani N, Cicchetti S. Le dopple immagini sulle mani dell´Uomo della Sindone.

-Coppini L. Le lesione da punta ed il colpo di lancia visibili sulla Sindone. Rilievi di anatomia topografica e radiologica.

-Dellesite G. Cause fisiche della morte della Sindone: medicina e certezze.

-Domínguez J J. La Síndone. Estudio médico.

-Edwards WD. On the physical cause of death of Jesus.

-Fiori R. La lesioni da inchiodamento ai piedi dell´Uomo della Sindone.

-García Blazquez M. La búsqueda científica de Dios.

-Garza-Valdes L. Wood remnants in the blood of the occipital region of the Man on the Shroud of Turin.

-Gilly R. La Pasión de Jesús. Conclusiones de un médico.

-Giraud F. Le Saint Suaire, étude medicale et scientifique.

-Goldoni. Estudio hematológico sobre las muestras del Sudario tomadas en 1978.

-Guillaud Vallee O. Position en opposition du ponce chez l´homme du linceoul étude critique des travaux de Barbet.

-H. Ur Rerhman. Did Jesus Christ die of pulmonary embolism? a rebuttal.

-Hynek R W. Lo que revela el Sudario a un convertido.

-Huisman H. The Holy Shroud of Turin. Injury of the right eye.

-Judica Cordiglia G. L´Uomo della Sindone e il Gesu dei Vangeli?

-Larato G. L´ignominiosa flagellazione secondo la Síndone: rilievi di fisiopatologia clinica.

-LeBec A. The death of the cross: a physiological study of the passion of Our Lord Jesus Christ.

-Legrand A. Du Gibet du Golgotha a ceux de Dachau.

-Lavoie G. Forensic studies of the blood marks on the Shroud of Turin.

-Lévêque J. Le Saint Suaire revisité.

-Lorente J A. Examen forense al cuerpo de Jesús.

-Mérat P. The nailing of the feet on the Cross.

-Milanesio A. Le lesioni da inchiodamento agli arti dell´Uomo della Sindone.

-Novelli G. La Síndone un caso ancora aperto.

-Palacios Carvajal J. La Sábana Santa.Estudio de un cirujano.

-Puorrat O. The localization of the chest wound on the right side.

-Revidatti D. Anatomía de la Crucifixión. Las manos.

-Rodante S. Medico-necroscopic enquiry of wounds from the crowning with thorns on a medieval painting. Comparison with corresponding image on the Shroud.

-Rubén Darío Camargo R. Fisiopatología de la muerte de Jesucristo.

-Thibault Heimburger, Le Suaire et la Science.

-Signorini R. Alla ricerca della prova provata.

-Suárez Lledó Alemany J. Informe médico legal sobre el Sudario de Oviedo y la Síndone de Turín.

-Solas J. Blood stains on the Shroud.Distinctive characteristics. The problem of their transfer.

-Truman D. The crucifixión of Jesús. The passion of Chris from a medical point of view.

-Whanger A. Radiological aspects of the Shroud of Turin.

-Wilkinson J. The physical cause of the death of Christ.

- Barragán Jain, Caselli, Cameron, Clerq J M, De Vicentiis, Delgado Roig, Gambescia J, Igartus, Jewell H J, La Cava, Lagraña R, Liébana J, López Gómez L, Marchand, Michel W, Morano H, Novelli, Notowski, Pugeaut R, Sáez Rodriguez, Sava Anthony , Stroud Willian, Terraes A, Tarantini D, Valdés, Wasenar R, Willis D .

Representan tan sólo la "punta del iceberg", pues son un sinfín los médicos profesionalmente muy bien acreditados,entre los que me cuento, los que hemos reconocido en la figura del Hombre de la Sábana, cruelmente martirizado, todas las características propias de un ser humano que la Sábana envolvió, Jesús de Nazaret.

¿Son las marcas del sedile?









Aún en los "pequeños" detalles la Sábana es sorprendente y fascinante.

En Septiembre de 2008 Mario Latendresse llamaba la atención en un brevísimo pero muy interesante artículo, "Why would a forger be so precise? The four circle blood marks on the back of the man of the Shroud", http://www.sindonology.org/papers/bloodMarksButts.shtml , sobre las marcas de sangre y los cuatro círculos de suero de los que yo tomaba y mostraba las fotografías, enmarcando los círculos, en un reciente post , "La teoría del desmayo (3), y de las que un estimado lector se interesaba por su localización. La fotografía del artículo de Latendresse procedía de las tomadas por Barrie Schwortz (STURP) en 1978.

Muestro ahora su localización sobre la Sábana completa, enmarcándolas en un rectángulo, así también el cómo se presentan en las fotografías de Secondo Pía (1898), Giuseppe Enrie (1931), Barrie Schwortz (1978) y Giancarlo Durante (2002).

Muy diferentes de las marcas y heridas producto de la flagelación, las marcas a las que hacemos referencia se muestran como coágulos que se han "calcado" en la Sábana, la fibrina de esos coágulos se ha retraído "exprimiéndolos" y exudando el suero o plasma que se ha extendido por capilaridad en el tejido y alrededor de los coágulos formando esos nítidos y bien definidos círculos indicando que no había una dirección privilegiada, esto es, que el cuerpo estaba en posición horizontal, tumbado.

Mario Latendresse estima que las heridas son debidas a clavos o espinas colocadas en el madero con la malsana intención de agravar el sufrimiento del Crucificado, no soy de esa opinión y creo más probable que puedan estar relacionadas con la presencia de un sedile, pequeña pieza de madera sujeta sobre el madero vertical que a modo de pequeño asiento o bien entre las piernas podía facilitar apoyo al crucificado y hacer más efectivos los movimientos respiratorios prolongando el tormento. Las esquinas de un sedile que no cumpliera su función de apoyo por la falta de fuerzas en el crucificado para mantenerse sobre él creo que podrían justificar esas lesiones casi simétricas al "clavarse" sobre la piel....

Las manchas de sangre y halos de suero se disuelven sin dejar ningún residuo por la acción de las proteasas, y debajo de ellas no hay imagen ( las zonas de imagen no se afectan, no se "disuelven" por la acción de las proteasas), indicando que esas manchas se produjeron antes de que la imagen se formara y que impidieron la formación de imagen sobre el tejido que ellas "manchaban".

Si hasta ahora los intentos de reproducir la imagen han sido fracasos estrepitosos, cosa lógica desconociendo el mecanismo de formación de la imagen, la reproducción de las manchas de sangre sobre la imagen ni siquiera se ha intentado, porque están condenados sus intentos al mismo estrepitoso fracaso pese a que conozcamos bien en este caso los mecanismos de formación.


lunes, noviembre 08, 2010

La teoría del desmayo (4)






El corazón se halla situado en medio de la cavidad torácica, por detrás del esternón del que sobresale más a la izquierda a expensas del ventrículo izquierdo y algo menos a la derecha a expensas de la aurícula derecha.

A nivel del quinto espacio intercostal ambos lados del esternón, derecho e izquierdo, se constituyen en "puntos mortales" al ser penetrados por un arma blanca a poca que sea su penetración una vez traspasada la pared costal. Estos "puntos mortales", amén de otros, eran bien conocidos por los soldados mejor entrenados del mundo antiguo, los soldados de Roma.

Cuando el soldado traspasó con su lanza el costado de Jesús, su intención deja poco lugar para la duda.

No se elige el herir sobre un "punto mortal" para cerciorarse de si una muerte aparente es tan sólo un desmayo, se elige un "punto mortal" para garantizar o certificar la muerte.

Traté en un post muy anterior http://lasabanaylosescepticos.blogspot.com/2009_03_01_archive.html sobre el manejo por los soldados de Roma de las "pila", armas de utilización preferentemente arrojadiza en el campo de batalla pero también utilizada en el "cuerpo a cuerpo" al modo habitual de la lanza.

El pilum romano, singular de pila, era capaz de atravesar el escudo del adversario y aún herirle mortalmente.....De hecho nos ha llegado el relato de poder atravesar varios escudos galos y fijarlos entre si.

Quiero significar con ello el gran poder de penetración de esas armas gracias a su largo vástago de hierro y a la fuerza "habitual" que el soldado desplegaba en su utilización.

La herida del costado, su interpretación, debiera ser crucial en la teoría del desmayo y supervivencia de Jesús, pero es eludida por unos, tergiversada por otros, y como hecho común a "unos y otros" el ignorar sus terribles consecuencias.

Para justificar el "agua" brotando de la herida aludida por Juan, algunos no han dudado en referirla como líquido ascítico, procedente del peritoneo, e incluso orina, claro que para ello trasladan la herida del costado a la línea media abdominal. Pero ni es la línea media abdominal lo que Juan relata sino el costado, ni es la línea media abdominal lo que se muestra en la Sábana Santa, sino el costado en su quinto espacio intercostal derecho.

Hay que buscar pues esa "fuente" de agua en la pleura o en el pericardio.......y asumir sus consecuencias.

Veamos que sucedería en el "vivo" al recibir la lanzada:

-Al penetrar la punta de la lanza en el espacio intercostal derecho la hemorragia podría ser moderada, incluso pequeña de no interesar un vaso importante, perforaría la hoja parietal de la pleura que podría contener una cantidad importante de sangre mezclada con exudado pleural entre esa hoja parietal perforada y la hoja visceral, un hemotórax causado por la flagelación, que fluiría como tal mezcla al retirar la lanza.

La consecuencia de la perforación pleural sería un neumotórax que se denomina como abierto al ser la superficie de la herida igual o mayor que 2/3 del diámetro de la tráquea, circunstancia que se da en la herida del costado de la Sábana, con lo que tras una inmediata entrada del aire procedente del exterior que iguala la presión intratorácica con la presión atmosférica anulando el mecanismo respiratorio normal y colapsando el pulmón derecho que se reduce a un muñón inoperante, el aire continúa entrando con los movimientos respiratorios y va desviando el mediastino y comprimiendo el pulmón izquierdo.

Gravísima situación de compromiso vital al estar incidiendo sobre un ser ya gravemente deteriorado (estamos suponiendo que está vivo como pretenden los defensores de la teoría del desmayo, pero con un shock traumático que simula la muerte), situación que requiere un tratamiento INMEDIATO impensable e imposible en el crucificado, colocación de un mecanismo valvular que impida la entrada del aire por la herida en tanto si permita su salida a modo de válvula de escape unidireccional , descompresión del neumotórax y corrección quirúrgica......

Se pueden hacer interpretaciones "más sombrías", he dejado indemne la hoja visceral de la pleura para beneficio de "los del desmayo" y no he referido las repercusiones hemodinámicas concurrentes, pero no se me ocurren interpretaciones "más benignas".

- Si la lanza hubiera seguido penetrando, tras atravesar el pulmón alcanzaría la otra posible "fuente" de agua, el pericardio, membrana sero-fibrosa que envuelve y protege el corazón y el inicio de los grandes vasos y que de forma patológica puede albergar entre sus dos capas una muy abundante cantidad de líquido. Bastan y sobran como ya escribí 8-10 centímetros de penetración total e incluso menos si se tiene en cuenta el efecto "acordeón" para alcanzar el pericardio y la fina pared muscular del corazón en su aurícula derecha.

Un hidropericardio que diera lugar a un efluente visible ya habría provocado previamente la muerte por taponamiento cardiaco, y aún sin efluente visible añadiría una nuevas y graves complicaciones a las ya referidas en el apartado anterior. Ni que decir tiene que la perforación de la aurícula derecha es igual a muerte fulminante.

-Así que es "natural" el que los defensores de la teoría del desmayo prescindan de todos esos "nimios detalles".

Miguel Lorente no sólo elude el tema de la lanzada sino que añade como comenté en el post anterior, y a diferencia de otros autores, un cuadro de hipocalcemia severa aguda responsable de la rigidez muscular observable en la Sábana Santa sin importarle que el tal cuadro reflejado a ese nivel mataría "al más pintado", larigo-espasmo, bronco-espasmo y parada cardiaca, sin posibilidad de tratamiento alguno, calcio intravenoso, ni en esa época ni durante muchísimos siglos después.

Para mayor confusión de sus lectores este individuo manifiesta ser defensor de la autenticidad de la Sábana y pretende estar adherido a la hipótesis de Raymond Rogers para explicar la formación de la imagen, una reacción de Maillard.

Falso.

El fallecido Raymond Rogers, magnífico científico al que debemos mucho en el conocimiento de la Sábana, era duro en sus críticas, excesivamente duro con los propios "compañeros de viaje", sindonistas, en los debates internos.¿Cómo habría calificado la pretensión de Miguel Lorente de haberla conocido?.

1.-La hipótesis de Rogers sobre una reacción de Maillard NO SE REFIERE A LA FORMACIÓN DE LA IMAGEN, cosa que indicó y dejó bien claro el propio Rogers para evitar confusiones, SINO A LA GÉNESIS DEL COLOR.

2.- Esa reacción de Maillard se produciría según Rogers entre las aminas aromáticas que emiten prontamente los cadáveres, putrescina y cadaverina, y los polisacáridos que rodean las fibrillas del lino.

¡Son los MUERTOS y NO LOS VIVOS los que pueden emitir cadaverina y putrescina, Miguel Lorente!

[no comparto la hipótesis de Rogers sobre la génesis del color producto de una glucosilación ("amino-carbonyl reaction"), como otros muchos sindonistas, pero ello no afecta al comentario sobre Miguel Lorente que dice subscribirla tergiversando y falseando la propuesta de Rogers]


miércoles, octubre 20, 2010

La teoría del desmayo (3)







Con respecto a las marcas o manchas de sangre, observamos en los argumentos de Miguel Lorente:

1.- Una falta absoluta de coherencia en su interpretación de los datos conocidos.

2.- Elude el estudio de la sangre procedente de la herida del costado derecho, clave en el diagnóstico de "sangre pos-mortal".

3.- Miente de manera descarada cuando alude a la interpretación que hacen los expertos de esa herida "post-mortem" del costado derecho, la lanzada, pretendiendo hacer creer a los lectores que los expertos consideran a esa herida como recibida en vida.

Comienzo por el tercer punto porque es grave y clarifica la manera de argumentar de Miguel Lorente.

Participó en la última Conferencia Internacional sobre la Sábana de Turín celebrado en Columbus, Ohio, del 14 al 17 de agosto de 2008, en la que presentó su hipótesis del desmayo bajo el título “A Global Forensic Analysis of the Elements of the Shroud of Turin: Compatibility Between the Evidences of Vitality and Absence of Signs of Death on the Cloth”.

Al final de la Conferencia Internacional se elaboró un trabajo resumen respecto al tema que nos ocupa por Faccini, Carreira, Fanti, Palacios Carvajal y DelfínVillalaín* bajo el título:

"The Death of the Shroud Man: An Improved Review" ( La muerte del Hombre de la Sábana: una revisión mejorada), del que doy el link para que los lectores puedan verificar su contenido

http://ohioshroudconference.com/papers/p07.pdf

Este trabajo concluye con un Apéndice dedicado a la hipótesis de Miguel Lorente con la refutación de sus propuestas.

No obstante refutadas y para confusión de sus lectores, sobre este trabajo, "The Death of the Shroud Man: An Improved Review", escribe Manuel Lorente:

"Según el referido trabajo, las diferentes lesiones sufridas durante la pasión y crucifixión ocasionaron una serie de alteraciones fisiopatológicas que condujeron a la muerte, entre ellas destacan las ocasionadas por la lanzada en el hemitórax derecho, que originó un hemotórax derecho que agravó el cuadro de shock y condujo a la muerte". La mano del predicador, 2010, Santillana Ediciones Generales S.L, p.68

Lo que es absolutamente falso pues en todo momento mantiene el referido trabajo que la herida del costado se produjo cuando Jesús ya estaba muerto.

Veamos y con ello comento al tiempo el segundo punto, en el que Miguel Lorente elude el estudio de la sangre procedente de esa herida y producto de la lanzada.

La herida, que está situada en el quinto espacio intercostal derecho, tiene forma de óvalo alargado de unos 4´4 centímetros de largo y 1´5 centímetros de ancho, sus bordes o labios están abiertos como si el agente causante hubiera penetrado en profundidad** y no presentan signos de retracción vital como acontece en el vivo.

Esta herida ha producido una mancha de sangre y suero de 6 centímetros de ancho y 15 centímetros de largo por la cara frontal y se prolonga por el dorso o espalda en unos largos regueros horizontales que indican que el cuerpo estaba en posición horizontal cuando se produjo su derrame bien al transportarlo hacia el sepulcro o bien cuando se limpiaba y preparaba su cuerpo según los ritos funerarios.

[El cuerpo era lavado, en presencia de sangre sólo podía lavarse la derramada en vida en tanto que la derramada tras la muerte no podía lavarse; en el caso en que fuera dudosa de si la sangre era vital o era post-mortem, podía limpiarse en el volumen total de una pequeña y determinada medida].

En el individuo vivo no puede producirse esa separación distinguible, brotando de la herida, de sangre y "agua", suero realmente, que relata el evangelista; sólo en el individuo muerto podría producirse esa separación visualmente distinguible del suero desde la sangre acumulada y por sedimentación de la misma, si bien podría existir un añadido seroso procedente de su acúmulo en la pleura, en el pericardio e inclusive de ambos.

En la cara frontal o ventral de la imagen del Hombre de la Sábana se observa el volcado o derrame de sangre roja (coágulos con incluso anillos de retracción de la fibrina) y las manchas amarillas del suero, ambos son volcado residual del producido en la cruz tras la lanzada y acumulado en la cavidad del tórax por debajo de la altura de la herida.

Sólo tras un cierto tiempo transcurrido desde el hecho de la muerte y de una inmovilidad absoluta puede darse, en el volcado o derrame a través de la herida, la presencia de sangre coagulada y de suero de manera separada.

Así que cuando el soldado romano clavó su lanza en el cuerpo del Crucificado y Juan vio brotar sangre y agua, Jesús ya había muerto, y el hecho de su muerte queda reafirmado y testificado en la Sábana Santa.

Con respecto al primer punto, su absoluta falta de coherencia en la interpretación de los datos conocidos.

Miguel Lorente asume y re-asume la validez de los trabajos de Frederick T.Zugibe y Gilbert R.Lavoie, así como los de la mayoría de los expertos que han estudiado la Sábana desde la perspectiva de la patología forense, demostrando experimentalmente que el hecho de ser humedificadas e hidratadas las heridas en la limpieza del cuerpo permitió su transferencia clara y objetiva a la Sábana, pero se OLVIDA de comentar que los referidos trabajos son sobre "muertos", con un corazón que ya no bombea la sangre y en los que no hay circulación activa y no se producen hemorragias, sino exudación pasiva y/o volcado de sangre retenida.

Un cuerpo vivo, con circulación activa y sin maniobras de contención o taponamiento de las hemorragias en las heridas grandes (clavos y lanzada) y humectación añadida por el lavado a esas y a las pequeñas ( las de la flagelación y corona de espinas) habrían empapado de sangre toda la Sábana en escasos minutos.

Un puro disparate.

* J Delfín Villalaín es catedrático de Medicina Legal ( medicina forense para mejor entendimiento). Gran estudioso de la Sábana Santa y el Sudario de Oviedo.

José de Palacios Carvajal es cirujano de prestigio internacional e impresionante "curriculum". Ajeno al estudio de la Sábana Santa de la que tan sólo conocía su existencia, se involucra en su estudio en el 2006 al ser invitado a dar una conferencia en Roma sobre los aspectos médicos de la misma, heridas, fisiopatología de la muerte en la crucifixión, etc dada su enorme experiencia. En 2007 ha publicado un interesante libro, "La Sábana Santa. Estudio de un cirujano".

**Sólo se precisan 8-10 centímetros de penetración para alcanzar y perforar la aurícula derecha del corazón, repleta de sangre tras la muerte. Si se tiene en cuenta el "efecto acordeón", las estructuras internas se aplastan y ceden por la presión del instrumento punzante penetrando con gran fuerza y sin que el cuerpo pueda retroceder por apoyarse en un plano duro ( el madero de la cruz en este caso), esa penetración de 8-10 centímetros en el cuerpo puede conseguirse incluso con "menos" de 8-10 centímetros de lanza.

Respecto a las pretensiones de "desmayo" de Miguel Lorente, aún sin alcanzar el corazón, la perforación de la pleura se seguiría al retirar la lanza de una entrada de aire que colapsaría el pulmón, neumotórax, impidiendo su función respiratoria y provocando la que se denomina "respiración paradójica" de consecuencias rápidamente letales en ausencia de un tratamiento inmediato.